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"Soy una mujer a la que le gusta ver la vida desde todos los puntos de vista posibles. Pienso que para vivir hay que pensar y sentir para evolucionar. Este blog refleja mi sentir, mi pensar y mi actuar, que en la mayoría de los casos, nunca están de acuerdo". Alex River

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martes, 8 de diciembre de 2020

El amanecer de los sombiz


Sombiz con mala ortografía
*Nótese el sarcasmo.

A veces amanecemos con ganas de no tener ganas de nada. Solo queremos que pase el día, ya que nos sentimos ajenos a todo, cómo una pieza de un rompecabezas que no encaja en nada. Momentos de un futuro incierto y más con estos tiempos de tintes apocalípticos.


¿Qué se viene en diciembre?

El 2020 fue un año difícil para todos. El mundo contemporáneo sintió a nivel global los efectos del covid-19. Por primera vez, una catástrofe se sintió en cada lugar del mundo, además de los que cada año se presentan según las estaciones o lugares; como los huracanes, tornados, incendios, sin olvidar las consabidas tragedias humanas causadas por nosotros mismos.


¿Qué se viene entonces? Seguro que si ahora los aliens iban a invadir, decidieron buscar mejores lares para hacerlo. La gente de este planeta cada vez ignora más la realidad y se preocupan más por cosas superficiales. Nos volvimos de cristal y luchamos por los derechos de todos pero no luchamos por los derechos del planeta. Los Justice Social Warrior (JSW) que luchan sin argumentos, solo por el ánimo de polemizar. Hay que luchar por lo justo, sin dejar de lado la tolerancia, y el entendimiento de que los puntos de vista son subjetivos, y que lo que hoy es moralmente correcto, mañana no, y que lo que es legal, no siempre es moral.


Somos zombies del mundo, aunque yo los llamo los sombiz. Sí, así con mala ortografía. Tenemos una sed de conocimiento profunda, pero sin entendimiento, el hecho es que en esta época nos vean eruditos y nos reímos de los sabios, solo porque no escriben bien en redes o no saben usar whatsapp, o no llegaron a la universidad. Nos burlamos de las madres luchonas, de las cuarentonas sin hijos, de todo lo que se salga de nuestro rígido esquema mental.


¿Somos open mind? ¿sí? lo somos hasta que algo se salga de nuestra visión. Nuestro sentido de justicia va en contra del sentido común. Olvidamos que la lucha es buscar la igualdad entre las personas, que las mujeres no sean discriminadas y que los hombres sean aceptados como buenos padres-por dar un ejemplo-, que no se contamine el planeta... entre miles de cosas más.

¿Pero pelear por cosas como estas?: 






Eso es gastar energías. Fueron creados en una época donde lo políticamente correcto no imperaba. Sí, había injusticia, pero hay que observarlo con los ojos del pasado; no puedo pretender juzgar algo malo hoy como en el ayer. Por ejemplo, es moralmente reprochable el asesinar bebés por motivos eugenésicos -cuando se busca que la especie humana se vuelva perfecta-, en Esparta cuando nacían enfermos hacían eso, los dejaban a su suerte a la intemperie y en la madrugada  revisaban cuál bebé sobrevivió a la inclemencia del clima y la noche, así se aseguraban que  los más fuertes continuaran su estirpe (1). ¡Oh! ¡horrible!, pero en esa época tenía su lógica, y no puedo enojarme o indignarme con algo que pasó cientos o miles de años atrás.

Nos indigna un perro callejero, pero no hacemos nada por él. No falta el que se moleste por la persona que se indignó por ese perro y diga: " ¿y los niños de la calle qué?", es decir, es una lucha por la indignación social. En esas, se ofusca alguien por ese comentario y dice: "¿entonces para qué los pobres tienen hijos?, a lo que otro JSW dice: "¿Es que acaso los pobres no tienen derechos?" y el mensaje original era:
Detrás de un perrito callejero, hay muchas personas indiferentes.



Son sombiz, porque buscan devorar lo indevorable. Entre ellos se pierden los objetivos de las verdaderas luchas sociales, ecológicas y demás que existan en el mundo. Por cada líder de verdad, hay un pseudo líder indignado sin justa causa, ya que en esta época todo se desvirtúa. Ya lo decía Max Brooks, en Guerra Mundial Z, que por poco se permitió que colectivos de defensores de los zombies promulgaran una ley ante el congreso de Estados Unidos con el fin de proteger a estos "seres" de ser abatidos por las fuerzas del gobierno. En el libro, estos zombies eran devoradores de toda carne viva sin sentido de inteligencia o comunicación, solo máquinas de matar (2). 

En vez de buscar la igualdad y equidad para todos, buscamos definirnos por etiquetas que nos diferencian  cada vez más de los otros y buscamos  ser reconocidos por lo que nos separa y no por lo que nos une, que somos seres vivientes en un planeta que al paso que vamos, pronto nos devorará como la diosa de la venganza. Y la tierra no creo que use hashtags de: #Indignado, #Justicia, #Ecología...

¡No!

Ella solo nos acabará, o nos desapareceremos con ella, y todo por ser sombiz con mala ortografía. 

Alex River.



Bibliografía:
1-Olivia, Pavel (1983). Esparta y sus problemas sociales.  Madrid :Akal,1983. 
2-Brooks, M. (2015). Guerra Mundial Z: Una historia oral de la guerra zombi. DEBOLSILLO.

lunes, 7 de marzo de 2016

LA CUARTA PARED COMO ELEMENTO NARRATIVO EN DEADPOOL

LA CUARTA PARED COMO ELEMENTO NARRATIVO EN DEADPOOL, por Alejandra Rivera (Alex River)


¡Oye tu!, si tu, el chico del otro lado de la cuarta pared de acá.
PUEDO VERTE
Es muy común en estos tiempo de tantas revoluciones de películas, series de televisión, de cómics y de mucho otros tipos de entretenimiento, donde se puede escuchar de alguna forma una expresión coloquial de “Cuarta Pared” o “Romper la Cuarta Pared” y muchos de los que somos fanáticos al entretenimiento no entendemos o dimensionamos este efecto que es muy sorpresivo en la audiencia cuando se reconoce. 

Si como personas educadas y cultas que somos, nos acercamos a deleitarnos de una buena interpretación en una obra de teatro, también nos pueden comentar alguna vez escucharon o vieron este tipo de suceso. Sin más preámbulos podemos definir la cuarta pared como un recurso que los directores, actores o guionista o en general cualquier personas que crea un tipo de entretenimiento, “rompe” ese muro invisible que hace limitar a los actores o personajes de una escena, frente a los espectadores que están atentos a los sucesos de la misma. Es así como se mostrará con algunos tipos de ejemplos cuales son las maneras que consciente o inconscientemente, se rompe esta cuarta pared y donde se podrán observar lo increíble y llamativo que resulta este tipo de acción. Pero entonces por resolver en sí con un interrogante claro ¿Que es la cuarta pared? Empecemos por analizar que en una obra de teatro normalmente nos encontramos con tres tipos de paredes en el escenario, uno es el de la izquierda, otro es el de la derecha, y otro es el del fondo; de alguna manera se puede identificar una cuarta pared que invisiblemente separa a los personajes del público, es en ese momento donde los actores intervienen e interactúan con el público en el desarrollo de la escena y se quiebra esa barrera invisible de la cuarta pared donde el público se siente sorprendido ya que de alguna manera u otra, lo hace partícipe indirectamente de lo que ocurre en la escena. 

También de alguna forma se podría considerar que el término de la cuarta pared se podría aplicar también, donde el actor o personaje toma conciencia de su condición de personaje y sale de sí mismo (del personaje) y hace alguna anotación puntual sin estar necesariamente en contacto con el público. 

Los personajes interactúan entre ellos, siendo muy pocas veces conscientes de que son sólo personajes creados por alguien más. En la cuarta pared, el personaje toma conciencia de sí, y de los otros, que son los espectadores, incluso llegando a racionalizar que su existencia es basada en la imaginación de un creador externo. Esta revelación no se da a todo el universo en el que habita, por lo que muchas veces es tomado como loco, visionario o incomprendido entre los mismos personajes. 

Cuando hablamos de cómics, nos referimos a un mundo que muestra infinitud de mundos de realidades, por ejemplo, en los cómics de Marvel, editorial estadounidense, muchas de sus series se basan en personajes que son diferentes, ya que no encajan en la concepción del mundo de lo que debe ser normal. Sea ya por sus extraordinarias habilidades en un mundo cada vez más cruel o porque sus problemas personales que los alienan de la normalidad de los seres humanos. El comic usa mucho el recurso de la cuarta pared, para lograr una mejor comunicación entre el personaje y el lector, dándose incluso la oportunidad de plasmar al autor dentro de las páginas, al estilo “cameo”, que le explica a ciertos personajes la verdadera visión de la vida y que ese universo no es real pero que por eso no deja de existir. 

Por ejemplo el comic de Deadpool[1]. Él es un personaje de Marvel Comics[2]: Wade Winston Wilson, alias Deadpool, es un antihéroe, mercenario se caracteriza por el uso sarcástico del lenguaje, por sus contrastes referencias a la cultura popular y por romper la cuarta pared.[3]

Desde sus inicios, Deadpool ha sido considerado como un personaje esquizofrénico por su tendencia a hablar sólo, a cambios bruscos de personalidad, a decir las cosas con una acidez impresionante y un uso excesivo de violencia. Por eso es un personaje aparte de controvertido rechazado incluso por los otros personajes. Fue un hombre mercenario que al descubrir que tenía cáncer se somete voluntariamente a un tratamiento experimental que le otorga poderes mutantes de regeneración, pero le daña la psique de manera que ya se libera más de los convencionalismos y moralidades propias de la cultura estadounidense. En casi todos sus comics, hace referencias al mundo actual, hablando de lo que “piensa” y lógicamente, al llegar a ese punto puede decirnos todo lo que quiera, incluso llegar a mentir al lector, omitir información, o despistarlo para que no se dé cuenta de la trama final. Incluso por estas interacciones que muchas veces se dan en público es que sus compañeros, camaradas y otros lo ven como alguien que no es de confiar. Esa falacia de odiar al que no entendemos, y resulta que es Wade Wilson quién más comprende la realidad. 

Este mercenario sigue sin saberlo el problema metodológico del lenguaje: descubre el misterio sagrado (es un personaje y no un ser vivo), lo interpreta y lo revela a los demás, comenzando así un camino teológico al comenzar con el mito y así es que comienza una de las mejores historias que consolidan su mito. El problema ya está en la técnica que usa para revelar la verdad, el asesinato y destrucción de todo el universo, personaje a personaje 

En la historia de Deadpool Mata al Universo Marvel[4], nuestro protagonista se da cuenta, luego de una visita al psiquiatra (que era un villano disfrazado), que él no era real, y esto le abre el velo que tenía ante sus ojos, y reacciona de una manera muy violenta ante el mundo. Reconoce que tanto él como los demás en el universo, son creaciones destinadas a divertir o moralizar a los demás. Que tenían un destino peor que la muerte, y tomando el caso de Jean Grey, chica Marvel, alias Fénix, que ha muerto en más de seis ocasiones, traída a la vida para volver a morir por el capricho de los guionistas, decide librarlos de ese destino. ¿Qué hace entonces para liberarlos?, decide matar a cada héroe y villano, a cada personaje que ha cobrado trascendencia, para volverlos inmunes a esa falacia -que presupone debilidad-. Los dejará de categorizar y se aseguraría que nunca más otra mente creadora los hiciera títeres de un destino incierto. Usa las falacias, para atacarlos en sus puntos más débiles, los desvía del conocimiento que tienen de lo es el mundo y en su mente insana,cree estar haciendo el mejor bien de todos. Les da la libertad de quedarse muertos, y para que eso ocurra, en su mundo de ideas y palabras, decide incorporar a los creadores en su fatua, viaja al mundo real y decide matarlos. 

La historia continua en Deadpool Killustrated[5], llamada el español Masacre versus el mundo de la literatura[6] que incluye en su misión liberadora a los grandes clásicos de la literatura, como Moby Dick, Tom Sawyer, otros como personajes que cruzan la bruma entre la realidad y ficción, como Mulan, Sherlock Holmes. Deadpool denota un lenguaje narrativo vivo. Lo hace ir creciendo y mutando, rompe la tradición entre la physis-naturaleza- y la ley. Cuando comienza con esto, todo el ideaverse[7] se ve afectado y todo el convencionalismo cambia y es Sherlock, nuestro querido detective, quién logra salvar al mundo, al menos por ese día. 

Definitivamente Deadpool es un relativista, ya que le da condiciones de verdad a diferentes puntos de vista. Su intención, su filosofía, está dada por su voluntad- lo que quiere expresar- y su mente-cómo percibe el mundo. Ya que Wade Wilson está oficialmente loco, el mundo que percibe es de múltiples significados sensoriales. No es concordante- sentido más que el acuerdo-, al menos en apariencia, aunque al final de todos sus comics le entendemos y nos damos cuenta de que Deadpool como personaje toma vida propia y se volvió más loco que sus creadores. La diégesis, ese relato, le da a este personaje un espacio para desarrollar las patologías psiquiátricas de un loco que en realidad no lo está, aunque en el consenso-definiéndolo- es un total desquiciado, y con mayor razón se ha hecho llamar por todos como el Mercenario Bocazas, porque siempre tiene algo que decir, de loco, de real, de crítico y sarcástico. Tal vez sea delirante, pero Deadpool se ha empoderado. Como personaje a través del lenguaje -se apropia, dice la verdad y cree estarlo-. Wade cumple con su cohesión en la sociedad, la manera cómo encaja. Siempre necesita legitimarse, para ser verdadero, para poder cumplir con la esencia ontológica -la verdad- 

Imagen 1. Fuente: http://www.pixelaco.com/quien-es-ese-deadpool/ Deadpool Vol. 3[8] # 12 



Bibliografía

Lledó, E. (1995). Filosofía y lenguaje. Ariel. Página 19-48, pag 145-195

Gadamer, H. G. (1997). Texto e interpretación. Hermenéutica, 77-114.

Y muchos Comics de Deadpool.

Notas:


[1] ¿Quién es Deadpool? http://www.pixelaco.com/quien-es-ese-deadpool/

[2] Creado por el artista Rob Liefeld y el escritor Fabian Nicieza en New Mutants (vol. 1) # 98 en 1991

[3] Para ver las mejores ocasiones en que Deadpool rompe la cuarta pared.
http://www.batanga.com/comics/55230/recordamos-algunas-ocasiones-en-que-deadpool-rompio-la-cuarta-pared

[4] Video con la narración de esta historia https://www.youtube.com/watch?v=sNKjUdRJJyo

[5]Para ver el video del comic,está el siguiente link:
https://www.youtube.com/watch?v=MIkvUyXKHE4&list=PLiXwO8EHN_XJI6djgU6xfm7BYTi6dXCXv&index=4

[6]http://www.batanga.com/comics/55358/deadpool-vs-el-mundo-de-la-literatura-una-de-las-mejores-sagas-del-mundo-del-comic

[7] Ideaverse: El universo lleno de ideas, de películas de cine, obras literarias. musicales, narrativas, oníricas ect

[8] En esta historia un nigromante despierta a los antiguos presidentes de los estados Unidos, desde Lincoln, pasando por Kennedy hasta Nixon. La agencias federales de USA no querían luchar contra ellos, ya que representaban el pasado y orgullo americano, así que contrataron a nuestro Deadpool para hacerlo, ya que a él nunca le ha importado nada. Y es en este comic en el que critican el tratamiento u ocultación de información a la ciudadanía en general y se toman escándalos tales como el Watergate o las amantes de Kennedy. Deadpool en la imagen es tomado como loco, hasta por el mismo fantasma de la historia.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Sal con un chico que lee.



Este artículo es de la web http://www.librosintinta.com.mx/2012/07/sal-con-un-chico-que-lee.html y su autor es Jef Volkjten. Lo quise traer a mi blog. ¡Que lo disfruten!

SAL CON UN CHICO QUE LEE.

Hace aproximadamente un año encontré un artículo que me dejó con una sonrisa inmensa en el rostro y soñando sobre la chica perfecta que desearía a mi lado. El artículo se llama Salir con chicas que no leen/Salir con chicas que leen. Como podrás suponer, me fijé en la segunda parte, enfocada en aquellas mujeres que mueren por los libros. Y debo confesar que quedé fascinado con lo que allí se decía, las razones que se ofrecen sobre por qué conviene invitar a salir a una chica amante de la lectura. Y estoy seguro de que más de una usuaria de Librosintinta se sentirá plenamente identificada con el tipo de mujer que se describe allí, esa joven que mira con pasión y ternura los estantes de las librerías. La chica que hunde su nariz ente las páginas de los libros para inhalar su mágico olor milenario. La que nunca puede salir de casa sin llevar un compañero de letras y aventuras bajo el brazo. Por eso te comparto este excelente artículo que seguramente será una descripción de ti.




Sin embargo, mientras leía y releía cada párrafo, no podía evitar pensar en que tú, señorita, también amarías encontrar ese hombre ideal que en vez de perderse en la pantalla de su celular, se sumerge en el mar de palabras del libro que devora silenciosamente. Por eso es que te aconsejo sin duda alguna que busques salir con un chico que lee. Ese joven callado que acostumbra pasar inadvertido y al que siempre encuentras degustando las páginas amarillentas de un ejemplar desgastado. Ese hombre de rostro serio que ves en un café o en un centro comercial, acompañado de una buena novela y una bebida helada. Invítalo a salir, será toda una aventura que valdrá la pena.


Porque un chico que lee, también escucha. Atenderá tus quejas por la brevedad de una novela o la maldad de cierto personaje.Conocerá la magia de las palabras que pueda susurrarte mientras recorren bibliotecas y relatos misteriosos. Sabrá aplicar el arte del silencio y el apoyo mudo cada vez que llores el final de un nuevo libro. Ese chico que lee tomará tu mirada como inspiración para convertirse en escritor apasionado que ve en tus ojos la fuente de sus escritos. Un hombre que lee albergará en su ser un océano de historias para que solo tú te sumerjas en ellas.


Sí, esos chicos aún existen. Son como los libros empolvados que encuentras en un rincón de la librería. Lo ves y por alguna extraña razón capta tu atención. Sus rostros son la tapa de una historia que por momentos pasa inadvertida entre cientos de portadas comunes que pululan diariamente por ahí sin despertar tu curiosidad. Pero cuando te acercas y empiezas a leer sus gestos, a escuchar sus palabras, te atrapan como cuentos fascinantes que no puedes dejar de lado. Sí, los chicos que leen aún existen, y bien vale la pena que los invites a salir. Puedes ver a alguno por ahí, con aparente gesto frío y refinada indiferencia. Pero bajo esos aspectos se halla el calor hipnótico del hombre que busca una lectora para sus historias, una protagonista para su vida.


Sal con un chico que lee. Porque es la garantía de una biblioteca en su casa reservada sólo para ti. Porque con cada libro que se obsequien entre ambos, irán alimentando la librería que desearán tener en un pequeño apartamento lleno de fantasía en París, Roma, Londres o Madrid. Porque un chico que lee solamente discutirá contigo sobre los personajes de Orgullo y Prejuicio, los hechizos que conocen del mundo pottérico o las sorpresas reveladas por George R. R. Martin. Y cada noche sin falta consumarán un acto de amor literario en el quela cadencia de su voz y tu respiración entrecortada se unirán al ritmo armonioso de una lectura emocionante que ninguno querrá dejar para el otro día.


Toma el riesgo, lectora. Cuando veas a un chico que lee en el transporte o en el parque,acércate y pregúntale por la historia que tiene entre manos. Háblale de Wilde, Poe o Zafón. Y luego invítalo a salir. Yo recomendaría visitar una librería. Te lo garantizo: nada hace más feliz a un lector que ir a ver libros en compañía de una dama. Contemplar a una mujer observando y acariciando páginas es como el paraíso. Un mágico paraíso literario para el chico que lee.



Jef Volkjten

Sal con una chica que no lee/sal con una chica que lee.

Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke).




Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.


Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.


Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.


Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.


Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.


Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo continuara, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.


Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.


No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.





Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico).












Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca. Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.


Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos. Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.






Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace. Por lo menos tiene que intentarlo. Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo. Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.





¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la sagaCrepúsculo. Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.


Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype. Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.O mejor aún, a una que escriba.


Fuente: http://elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1904&pag=1&size=n

jueves, 13 de septiembre de 2012

CARTAS DE SAN PLABLO A LOS CORINTIOS 1-13


CARTAS DE SAN PLABLO A LOS CORINTIOS 1-13

Himno al Amor

“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.

Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor”.